De niño alguna vez inocente y cándido, pendejo, como era, soy, prometí a mi madre nunca tomar alcohol por cuanto no entendía como la gente tomaba "eso" si tan rico eran los jugos q mi santa madre me preparaba......con los años descubrí q el trago no era para la sed del cuerpo sino la del alma...a partir de los 14 años en mi vida entraron todos los placeres q nunca me han abandonado y me hacen soñar con una muerte digna de un notario... la bebida, las mujeres son adicciones supremas q me han costado matrimonios, y pesares, pero al final de cuentas lo único q me llevaré de este inmenso cabaret q es el mundo es recuerdos, unas cuantas heridas de guerra y momentos vividos...hoy mi preocupación por la salud y los dolores corporales me impiden seguir ese ritmo de fiesta perpetua q llevaba hace algunos aguaceros, los años pasan y pesan y amigos de noches largas escasean, al menos aquellos q quieren pagarse sus gastos..., además es justo hacer un descanso de las guerras, de los combates cuerpo a cuerpo, de las alzadas de brazo sin prisa...y no por falsos pudores adquiridos, o ansias de cambios divinos, no, simplemente el momento ya es otro...supongo q hasta charlie harper algún día debe dejar los pantalones cortos cómodos y holgados por darse una vueltita por la vida de los padres abnegados y los esposos honorables...desagradable papel por cierto....
Publicado en diario Expreso el viernes 26 de diciembre de 2025.
Hubo un tiempo en que el periódico más leído en Guayaquil se llamaba “El
Peri...